Desde el siglo

XVII

Esta casa fue parte de la residencia de un obispo. Con el tiempo el patio se convirtió en casa de vecinos y a finales del siglo XX fue propiedad de un platero, hasta que la compró María Fernández Pino.

"En el centro de ese patio equilibrado y armónico, sobrio y sosegado, se alza majestuoso mi limonero centenario. Fue lo que me enamoró de la casa, lo que me hizo tomar la decisión de que quería vivir aquí."

Esta es nuestra

GRAN FAMILIA

Y estamos encantados de conocerte.

1. Piu, la gata.
Mantiene a raya a todo aquél que se porta mal y, aunque te portes bien, si no le da la gana no sale a saludarte. Le encanta tomar el sol justo después de la hora de comer.
2. Joselito, el jilguero.
Desde su esquina vigila a todas las mujeres, está hecho un ligón. Aunque le gustes mucho, ya no canta. Dice que la operación bikini no está hecha para él.
3. Blanca, la preciosa galápago.
Acaba de llegar de la Florida y está encantada. Ojito que corre como una liebre.
4. María.
La anfitriona del lugar, María, siempre atenta, pídele la luna.

Si lo quieres ver

TIENES QUE VENIR

La mayoría de las cosas buenas que aquí ocurren, tan sólo se perciben con los ojos cerrados.