EMPECEMOS POR EL PRINCIPIO…

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Normalmente, es el mejor lugar por donde comenzar, aunque no siempre…. No hagamos de todo una ley irrefutable. Pero, por esta vez, puede que sea lo mejor. ¿Y esa chalaura de querer vivir en una casa con Patio en pleno siglo XXI? ¿No sería mejor un apartamentito, un atiquito, un pisito cómodo? Creo que la respuesta esta clara: NO. Con todas sus ventajas y sus inconvenientes. Muchas veces en la vida, sin saber por qué, te sientes atraída por determinadas cosas y esa atracción puede volverse casi irresistible. Suele ser insistente y persuasiva. No me extrañaría que tuviera algo que ver con la Intuición que tanto defendió María Zambrano. Por ahí empezó lo de vivir en un Patio. Lo del Restaurante, o gastropatio como me gusta llamarle, y los Flamenquines, vino después.

No voy a negar que el vivir en una casa que ya tiene sus años y su historia, cuidar de un patio tan amplio como este, de las macetas, las flores, plagas varias y demás, no suponga un sobreesfuerzo que no realizas en el “pisito”, pero tiene compensaciones que hace que merezca la pena. Pero quiero ir todavía mas atrás en el tiempo, porque esto no es algo que surja así, como un sarampión, y diga una… ¡Hala, quiero vivir en un patio! …no, es algo que viene de antiguo, incluso de muy antiguo…

De pequeña, pasaba los veranos en la casa que tenían mis padres en Almodóvar. Quizás los primeros recuerdos que tengo de mi vida vienen de aquella casa, y sobre todo, de su patio. Era muy distinto al mío, pero de una gran belleza. El suelo era de mármol blanco con cenefas negras y las ventanas formaban dos arcos de herradura separados por una fina pilastra. En a planta de arriba, había dos naves donde nos dejaban guardar los juguetes. Por el estado en que se quedaban después de una tarde de niños, pasaron a llamarse Vietnam y Corea.

Pero lo que mas recuerdo, quizás también por las fotos que conservo, era el jugar en el patio, con una mesita y una pequeña mecedora de anea, que aún hoy conservo en mi patio. Creo que mi mente siempre ha relacionado la vida en el patio con esa sensación de paz, de calma, de felicidad  que nos envuelve en la niñez. Y eso es lo que hace que el esfuerzo sea mas llevadero. Muchas veces, cuando se va todo el mundo y cierro la puerta, me quedo un rato sentada en un sillón, mirando mi limonero, disfrutando de la soledad y el silencio de mi patio. O como ahora, con mi portátil, me siento a escribir disfrutando de las suaves mañanas.

Pero lo mejor de todo, lo que mas me gusta, es el tener el lujo de despertarme todos los días en ….. eso si que me hace sentir privilegiada…

One thought on “EMPECEMOS POR EL PRINCIPIO…

  1. Cuqui Cayro
    9 junio, 2016
    Responder

    La magia de un patio y la ninez van siempre tomadas de las manos…yo, tambien recuerdo mi patio y mis sitios secretos donde daba alas a mis suenos.

    La magia se convierte en infinita felicidad cuando se puede compartir…y he sido una de las privilegiadas de poder respirar el aroma del limonero, las sombras y la amistad de Maria.

    Su mejor regalo para conmigo han sido las invitaciones a disfrutarlo…gran tesoro llevo dentro de mi…me acompana a veces en momentos de paz y me consuela en tiempos dificiles.

    Gracias amiga…

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